UN HASTA SIEMPRE AMIGO/AS

Hoy, después de prácticamente un año de rebajar paulatinamente la práctica del nudismo emocional, he decidido dar el paso definitivo, y vestirme cada día para desnudarme solamente cuando la ocasión lo merezca, incluso literalmente.

Hoy cierro este trabajo que tantas alegrías y tristezas me ha entregado. Este trabajo amado, que fue respetado por la mayoría y denostado por pocos. Hoy me despido de ustedes, mis lectores/as, y de esta práctica que con la edad, se hizo pesada para mí.

Os envío todo mi cariño, y os animo a que, mientras os apasione vuestro trabajo literario, sigáis al frente, caminando esa utopía que es cambiar el mundo con mensajes de amor. Porque lo importante no es llegar, sino el camino desde donde lo veis cada día.

Hasta siempre!

Jose Enrique Lozano

lozanoenrique896@gmail.com

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EL AMOR ES LO CONTRARIO AL MIEDO

Mientras viven los padres, hay un pilar invisible que mantiene los frágiles hilos emocionales que existen entre algunos hermanos. 
Esos hilos, que sujetan un compromiso con remiendos para no anticipar el final de sus progenitores; ese finísimo hilo desaparece completamente para dar paso a una terrible honestidad que se mantuvo casi oculta, salvo algunos conatos de miradas frías, de vergüenza ajena, y alguna pequeña discusión que, al acostarte, sabe amarga, pero sirve como anticipo de lo que vendrá.
Y me han contado que se ve llegar. Me han dicho que se siente, como cuando cambia un día de calor a galerna, o como cuando sientes un pequeño dolor que intuyes crecerá.
Así que, queridos amigo/as, perdonad y amad antes de que vuestros padres se marchen. Se puede hacer sin hablar. Se puede hacer respondiendo con una sonrisa de las de verdad, de las de “te quiero”; de las que no dejan lugar a dudas.
Porque el amor es lo contrario al miedo. Y el miedo es el culpable de todas las enfermedades del alma.

Borrador final de “Se iba a llamar Sara”

Posible final de una novela que, aunque aún inacabada, puede que surja otra vez de donde surgió aquellos días donde quise imaginar……

EL HOMBRE QUE QUERÍA SENTIR

El verde amable que la lluvia nos va dejando, es lo que puedo contemplar desde mi pequeña habitación. Con esta frase tan sencilla se despidió.

– Agradezco todo lo que me está contando padre.

Aquel acuerdo entre dos ancianos que querían partir tranquilos, pronto dejó zanjadas todas las heridas. La paz surge siempre al final.

Benditos, padre y abuela. Ángeles que, en sus últimos días, quisieron dejar al chico que tanto quisieron con el corazón latiendo. Con la mente en calma. Con el alma tranquila.

Me alegré por madre, porque allá donde estuviera, ya nunca iba a forzar una sonrisa. Nunca más una lágrima de tristeza.

Esta es la historia de un hombre que pudo comprender que una vida nunca es un sin sentido. Un hombre que tuvo un mes de amor intenso, que curó todas sus viejas heridas.

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TRASPASO POR EXTENUACIÓN

Cierro el taller de muñecas rotas. Había pensado en traspasarlo, pero he decidido no engañar a nadie. 
Después de recorrer innumerables laberintos buscando cofres cerrados, y después de mucho esfuerzo para utilizar la llave adecuada, con la delicadeza de un excelente relojero, solo encontré muñecas rotas, muy malheridas y con necesidades que este hombre ya no puede atender. 
Creo que quedan talleres dispuestos a seguir con el oficio. 
Yo buscaré alguna línea recta, porque de laberintos quedé extenuado. 

WINTER

Es dulce la soledad cuando la buscas, cuando incluso la deseas para poder crear, soñar, planificar. Es dulce sin duda cuando disfrutas del silencio acompañado de la persona con la que compartes vida. El silencio en compañía es oro, sin duda. 
Pero cuando descubres que existe por sí sola, y que te puede alcanzar aún sin desearlo, entonces la soledad es amarga, también sin duda.
Tenemos que vivir las dualidades para darnos cuenta. Tenemos que conocer la tristeza de la soledad, para volver a valorar la compañía de un amor que, aunque imperfecto, te regala con su calor al acostarte después de comer, para hacer el amor, o simplemente dormir sabiendo que volverá a estar a tu lado al despertar.
Y el invierno pasa para dejar paso a la primavera.

19 citas antes de los 50

Así se titulará. Y así será porque con 19 comenzaba a sentir que podía. Porque mirando al frente con humildad iba a sentirme bien. Y 50 porque son los que están por llegar, y quién sabe…..

Aquí , en mi pueblo natal (Astigarraga) ,Guipúzcoa, expondré 19 citas; 19 sentimientos elegidos al azar de los cientos que guarda este blog, y lo haré en un lugar humilde donde las personas de mi pueblo toman café a diario.

En esta foto me descubro con la satisfacción de haber concluido el camino, (en este caso el camino De Santiago este agosto de 2018). El otro camino comenzará el 26 de febrero con mis primeros 50 años, y dejando que la gente del pueblo, y quien lo desee, pueda acercarse a dar la vuelta al jamón que decimos aquí a cumplir medio siglo.

ESOS OJOS TRISTES

Ya no me atraen unos ojos tristes en una cara bonita. Aquella tentación de curar con amor desaparece lentamente, y va siendo reemplazada por otras tentaciones más egoístas.
Me estoy terminando de quitar aquella armadura medieval con la que creía salvar a todos aquellos ojos tristes femeninos. Porque salvar princesas en “apuros”era una de las pocas taras machistas que me quedaban por reconocer.
El patriarcado nos hace daño a nosotros también queridas amigas; a los que nos creímos que éramos los garantes de vuestra felicidad. Eso nos decían los cuentos a los que nacimos en la generación del baby boom.

EL CAMINO

Me siento a escribir frente a un mar buscado entonces, un 14 de julio de 2018, cuando comencé aquel camino a Santiago que, aunque terminó un 9 de agosto del mismo año; realmente aún lo sigo caminando con las mismas botas.

Siento haber abandonado la prosa. Ahora no deseo expresar bonito, ni confundir con metáforas indescifrables. El 9 de agosto dejé aquella antesala de un esfuerzo físico tremendo, para adentrarme en una llanura solo para valientes. Este si es el camino del desierto. Este es el camino al que dediqué tanta literatura antaño, y que ahora recorro mirando al frente a pesar de aquel amor que parecía tan hermoso y que dejé atrás, o igual va muy por delante.

Ya no tengo esperanza de alcanzarte o de que me alcances. No hagamos ahora la cuenta, porque el tiempo lo hará por nosotros y nos dará un saldo positivo sin lugar a dudas.

Mi mirada vuelve otra vez a ese mar oscuro de un noviembre extrañamente cálido. Vuelven algunas pequeñas barcas, seguro que con la cena y la comida para mañana.

Aprendí a comer verduras.

Gracias.

QUERIDA UTOPÍA

Quizás aparté la utopía un ratito. Un ratito largo en el que el pragmatismo ha ganado una batalla temporal, y aquí lo escribo. No dejé de escribir, dejé de sentir.

Los que caminamos buscando, tenemos derecho a continuar soñando en la utopía, aunque la abandonemos por un tiempo. Sigo amándola querida, pero voy buscando energía en otros puertos no muy lejanos, para volver a retomar el caminó aunque sepa que ya no lo alcanzaré. Pero que es la utopía si vas caminando y la ves siempre a la misma distancia; pues eso, la utopía es caminar (sic).

Y en ese camino espero encontrarte, futura compañera. Comenzaré mil nuevas aventuras con el corazón abierto hasta que, de nuevo, aparezcas en mi vida, y así no caminar solo, y así caminar incluso de la mano aunque me cueste tanto.

Con amor a quien lo lea.

EL CHICO Y EL MAR

El mar era la única paz absoluta, y cada minuto en la proa de aquel pequeño velero, fuera noche o día, era la vida que recién había descubierto. Era sin duda aquella vida que no encontraba en tierra, donde la ansiedad estuvo siempre presente como un mal endógeno, algo de lo que el mar lo desposeía sin dificultad.

Y al mar en su costa siempre acudía, con más días de lluvia que de calma. Aunque aquella inmensidad, solo tenía el efecto deseado si flotaba sobre ella en aquel velero que su querido tío hacía surcar lentamente, seguramente conociendo que aquello era su cielo.

Porque, queridos amigos; aquel lugar o emoción que ahora, en el estado físico, os traiga La Paz, aquel será el que encontréis cuando vuestros ojos se cierren de forma definitiva.

CARTAS A BARCELONA

¿Recuerdas tu castillo de cristal?.

Se me ocurrió colocar una gran ventana en el techo de la habitación. Créeme que puedo recordar cómo imaginábamos aquel castillo, e incluso el momento y el lugar. Así que con la gran ventana y el recuerdo, ya construí mi castillo. Lo hice pequeño, para mí solo.

No he dejado la mochila, aunque pensábamos que, con la edad, (no voy a decirte la mía), que seguro no recuerdas, llegaríamos a comprar unas grandes maletas para viajar en avión con los niños. Hoy he comprado una nueva mochila. Si, un capricho, como solías decir, porque la que tengo todavía la puedo hacer servir, pero me gustó el estilo y ya conoces mis impulsos.

A tí te imagino igual, aunque gastando poco y viajando bastante más que yo. Porque, desde que aprendiste a hacerlo sola, no paraste de viajar y de ser independiente. Yo prefiero ir en compañía, aunque sigo yendo a caminar muchos kilómetros con mi mochila al mismo lugar donde de mi mente siguen surgiendo maravillas que, algunas veces, se cumplen. Las feas las olvido pronto.

Este fin de semana llevé a uno de mis pequeños a ver una película. Creo que salió a su padre, porque la película que escogió fue perfecta; se trataba de un loco maravilloso creando sueños. Fracasaba y triunfaba. Se equivocaba y acertaba. Y soñaba, sobre todo soñaba. Y su circo de personas tullidas y olvidadas triunfaba, y aplaudimos, aplaudimos mucho. Y aplaudimos también con una mirada al terminar la película, porque a él le gusta el silencio después de las emociones.

Otro día te contaré más cosas, o no. Ya sabes que siempre tengo cosas que contar, aunque no siempre tengo ganas de contarlas.

Hasta la próxima aventura.

Un abrazo

José Enrique

LA ISLA

La escritura no puede transmitir de una forma real las emociones que quieres expresar. Cuando intentas plasmar la inmensidad de un sentimiento, de una idea o de una emoción en una hoja de papel, deja de vibrar como lo hacía dentro de ti, para pasar a ser algo que el lector puede interpretar en función de un posible perjuicio, o simplemente no entender nada.

Por eso, querida amiga, cuando me propones divulgar mis palabras, cuando me dices que todo escritor quiere ser leído, mi respuesta es siempre la misma; yo no escribo, yo no soy un escritor.

Mis palabras están en este medio porque alguien las trae una vez que yo las he sentido, pero no soy yo el que quiero compartir. Aunque reconozco que, compartiendo, conocí a otras personas con una sensibilidad extraordinaria, y solo por eso sigo dejando que suceda.

Es la botella que echo al mar desde mi isla, por si algún día la persona adecuada se tropieza con ella y consigue descifrar el detalle más profundo de lo que deseo haceros llegar.

LOS LOCOS

Miradas ausentes. Almas perdidas, o en busca de quimeras. Mujeres y hombres solitarios que regresan, después de embriagarse en un bar cercano, a ese que algún día fue un hogar, hasta que ya faltaron todos.Los miro con atención y pido al universo por sus almas, para que pierdan el miedo, para que en sus ratos de lucidez, disfruten de los recuerdos hermosos; los que algún día fueron reales.

La locura no tiene cura, cantábamos ociosos en la adolescencia. Y ahora, cuando ves unos ojos perdidos en una pared de cualquier bar, piensas; ¿que les llevó a semejante misterio?

Tengo siempre una oración al universo por estas almas perdidas.

Benditos los locos que llegaron a sufrir tanto que perdieron el norte.

LA MENTIRA 

Duele la mentira más que una patada en el estómago, más que un insulto. Pero ya solo duele cuando es cercana; cuando insultan a la inteligencia con la que saben que no pueden argumentar. Solo mienten, ya ni siquiera quieren convencerte, ni te ofrecen pruebas; solo mienten, porque saben que una mentira a gritos puede llegar a ser una verdad para los que no buscan, para los que solo escuchan al que más levanta la voz, para los que piensan que la jerarquía lo permite. Duele la mentira, aunque la verdad sea poliédrica. Porque hay mentiras que no ocupan ningún lugar en ese poliedro. 

Y, efectivamente, con la indiferencia se vive mejor, pero esa es una “virtud” que no poseo, y ya no deseo. 

LOS LIBROS 

Igual que sin agua no hay ríos, aunque haya cauce; sin cultura no hay democracia, aunque haya cauces.¿Como saber el motivo de las aguas revueltas que desembocan en el mar, si no subes a la montaña que las vio nacer?

Inundemos el mundo de libros para poder entender al que leyó, al que le contaron, a los hombres y mujeres buenos, ilustres o no, vencedores o vencidos. Ellos estuvieron en los mismos nacimientos de los ríos, y nos lo cuentan tal y como lo interpretaron.

FUTURO

Para lograr cualquier cosa, por insignificante que sea, necesitas tener alma. Y tener alma es ser de verdad, y ser de verdad significa no ser de mentira que, aunque parezca de perogrullo, no hay otra forma de definirlo.
Porque la soberbia de los que no son, solo es posible a través de todo lo que se compra con el dinero que no siempre tienen, o a través de las trampas con las que, en España, se convirtieron en los chicos listos del poder político y empresarial.
Pero ahora entramos en una nueva y larga fase en la que la filosofía será la nueva política, y esas nuevas almas re ordenaran sin violencia este mundo actual, lleno de homicidas y suicidas, pero que sigue siendo un mundo maravilloso.

MUY VIVO

Comenzó con “Juan Salvador Gaviota”, y con “Rebelión en la granja”. Entender desde muy joven que la ambición es adorable o despreciable, y que el conocimiento del ser humano podía llevarle a la más terrible confusión, no hizo que dejara de ser ni ambicioso ni curioso.
Cuarenta y ocho años entretenido en intentar entender por qué lo normal no era atractivo. Por qué lo más complejo es una adición. Por qué la soledad es más interesante, aunque pueda llevarte a cierto dolor en la psique y el alma, que la compañía que no ofrece conflicto alguno. Por qué sigue siendo la mochila y no la maleta rígida. Por qué prefiero poco, o muy poco, pero intenso o muy intenso. Por qué prefiero unos ojos muy abiertos que unos pechos hermosos.
La vida se convierte en intensa dentro de los libros y, como hoy le dije a alguien, yo he tenido la bendición de conocer todo lo que describo. Lo pude sufrir y gozar como nunca lo había hecho antes. Y ahora lo espero de nuevo, aunque solo lo encuentre en los libros, aunque solo lo sueñe despierto.
Dejaré lo normal para los que desean morir muy viejos. Yo quiero morir muy vivo.