MI CIELO

Caminando largo tiempo me di cuenta. Caminando y caminando yo iba en busca de algún cielo. Caminando rápido unas veces y lentas otras. Lentas y rápidas, probando todos los sabores; dulces, amargos, y otros que no sabría definir.

Caminando descubrí muchos cielos y algún infierno, pero todos duraron poco. Todos, tanto los distintos cielos como el infierno, casi siempre protagonizados por el miedo, fueron efímeros.

Entonces, ¿qué es el destino si siempre es efímero? ¿Es una utopía, una quimera, una milonga de tarde de la que despiertas dolorido y solo?

El destino no existe. Solo existe el presente, solo es el camino.

Buen camino a todos los que se cruzaron y a los que se cruzarán en el mío.

TIEMPO

Yo soy el burro que, algunas veces, se queja del relinchar de sus hermanos mayores; los caballos. El hombre que, también algunas veces no se da cuenta del malestar de sus hermanos; el resto de esta humanidad que sufre, siendo pobre o siendo rica. Todos sufren.

Pero también soy el hombre que cree que, como decía mi hermano Facundo Cabral; no hay más que una religión, y es el Amor, y no hay más que una raza, y es la humanidad.

Y ahora, con una edad para almacenar muchos recuerdos, me siguen gustando las mujeres con chanclas y sin pintura, los amigos desobedientes. Los bares donde no pueden acudir los que amasan fortunas, y muchas cosas más que solo me puedo permitir si poseo algo muy preciado; tiempo.

Y un poco de ese tiempo es el que dedico en este foro para contar y contar. Porque, como saben mis amigos, si quieren escuchar historias, solo tienen que acercarse al loco que cuenta y cuenta.

TARDES DE SILENCIO BUSCADO.

No creía en el silencio, porque la persona que lo pedía era la que más hablaba.

Hablaba y hablaba, como si el silencio hubiera que explicarlo hablando.

Comencé a creer en las palabras, cuando los ojos del que escuchaba crecían interesados.

Pocas almas me inspiraron, pero fueron suficientes. Y esas que lo hicieron, eran ojos y corazón casi sin saberlo.

Los circuitos más primitivos del cerebro me tuvieron entretenido muchos años, y dejé de preguntarme lo que me pregunto ahora que los silencios pueden durar días. Ahora creo más en lo divino que en lo humano, aunque lo humano es divino. No lo sabe casi nadie.

El silencio en soledad es inspirador, aunque algunas veces, y permítanme el argot taurino, es difícil capearlo, encararlo, y darle la absolución.

Yo le doy la absolución, y me comprometo a perdonar desde las tripas, cuando la mente me lo permita, a los que, con el silencio o con las palabras, pensé que podían causarme desazón.

Retomando la novela. Se iba a llamar Sara.

Dejé a padre durmiendo. Parecía dormido cuando salí de la habitación, aunque ahora sé con certeza que fingía dormir para poder descansar de mis charlas, y dejarme descansar de sus quejas. Salí por la sala principal, donde otros ancianos más activos veían aún la televisión. Siempre tele 5. No querían saber.

En los últimos años noventa, la abuela venía a comer a casa bastantes domingos. Decía que prefería nuestra casa, porque todo estaba en la misma planta, y ella ya no estaba para subir escaleras. Pero yo siempre pensé que su otro yerno todavía le caía peor que padre, y que prefería a sus cuatro recios nietos, que a la hija única de la hermana de madre.

La mesa para comer estaba preparada para 7 personas y una pequeña televisión de la que padre no desconectaba nunca. El sonido particular de padre chistando, o directamente mandándonos callar porque no escuchaba las noticias, irritaba mucho a madre que, ya por esa época, reñía a padre constantemente por su constante ausencia vital, y por intentar (antaño lo conseguía), mantenernos callados durante la comida, hasta que él se levantaba para continuar encerrado en la sala donde la televisión era más grande, y desde donde, de vez en cuando, gritaba; ¡callaos!. 

Una vez desaparecía padre, la tensión disminuía, y comenzaban una serie de conversaciones cruzadas donde, normalmente, y dado que me yo me sentaba a la izquierda de la abuela, eran fluidas entre nosotros. Yo sentía que ella mostraba mucho interés por mi bienestar, pero también sentía con paciencia sus recomendaciones sobre la moderación de mi impulsividad, la cual me llevaba a continuos enfrentamientos con padre, normalmente con resultados bastante dramáticos tanto en el verbo como en las formas. En uno de esos enfrentamientos, en un domingo cualquiera,  es donde decidimos a gritos que yo debía irme de casa.

Padre era un mar de ansiedad encerrado en un hogar donde sus hijos iban convirtiéndose en hombres, y donde su mujer ya no lo dejaba actuar con total impunidad.

Sucedía que después de las largas conversaciones, alguno de mis hermanos sacaba las cartas, y comenzaba una larga timba donde yo aprovechaba para dormir una siesta en mi antigua cama de adolescente, esperando a que terminaran para devolver a la abuela a su casa. Algunos días mi madre, que anhelaba verme dormir tranquilo, no me despertaba, y alguno de mis hermanos llevaba a la abuela a su casa.

Uno de esos días en los que mis hermanos llevaban a la abuela a casa, sucedió algo en el coche que años más tarde, ya fallecida la abuela, relató con una mezcla de humor y lástima mi hermano después de uno de los arrebatos o enfados de padre que, a pesar de su avanzada edad, contaban con la misma intensidad, aunque los resultados eran siempre negativos para él. Resulta que esa noche, en la que mi abuela iba sentada en el asiento trasero del coche del tercero de mis hermanos, (ella rechazaba casi siempre la deferencia de mi cuñada de cederle el asiento delantero), mi hermano iba criticando lo que había sido una comida tensa con padre. Después de mucho hablar, sacó la conclusión de que según iba envejeciendo, padre se estaba volviendo gilipollas (palabras textuales), a lo que, por sorpresa, la abuela, como una declaración solemne dijo; “cariño, conozco a tu padre desde muy jovencito, y siempre ha sido gilipollas”. La anécdota fue graciosa, y muy celebrada.

Llegué a la pensión un poco tarde, con lo que solo comí un yogurt, y me acosté con mi cigarro de liar y mi zumo de piña. Hasta que Irina no llegara de Madrid, iba a mantener las costumbres de cuando era soltero para poder sentir, ya con cariño, aquella época.

HASTA PRONTO PAU

Cuando ya no esté, ya no habrá metas, ni sueños, ni perspectivas que cuesten esfuerzo. Cuando ya no esté comenzará algo nuevo, algo que aún no entiendo pero que perdurará para siempre.

Cuando ya no esté, desaparecerá mi imagen, pero no concibo la desaparición de algo que muy pocos consiguen estando; un amor absoluto, sin condiciones.

Cuando ya no esté, quiero canapés, vino, cerveza y música para todos los que quieran despedirme.

Y, ahora que aún estoy, ¿por qué no estoy como cuando ya no esté?

Nos regalaste amor con tus canciones, y yo te regalo estas palabras porque tú eras amor. Gracias por luchar mientras estuviste, ahora que ya no estás.

SOLO EL PRÓLOGO

Raros son los que, desde niños, (permítanme no desdoblar el género, es solo pereza), preguntamos, o nos preguntamos, absolutamente todo. Y, sobre todo, raros somos para los demás, a los que yo denomino dormidos, y ellos nos denominan directamente locos.

Si ese suplicio de no dar nada por hecho, y de preguntar y dudar siempre sobre lo más endiabladamente evidente, viene acompañado de un empeño, e incluso inteligencia (no es mi caso), algo superior a la media, es cuando pueden suceder lo que ahora nuestros hijos consideran visiones normales, pero que nunca hubieran llegado a sus ojos sin una pregunta llena de curiosidad de algún abuelo o de algún tatarabuelo.

Y aquí concluyo el prólogo de un ensayo (el cual me da pereza escribir), sobre aquellos locos maravillosos que nos llevaron hasta lugares jamás soñados por nuestros antepasados.

Un abrazo y paz para todos.

OTRA VEZ EL PODEROSO CABALLERO

Ni los cañones de Constantinopla, ni las armas más poderosas creadas por el hombre para invadir y someter, o en algún caso liquidar a algunos iluminados que soñaban con imperios de mil años y con razas superiores, no, ninguno de estos sistemas tecnológicamente tan avanzados y poderosos son capaces de crear algo tan poderoso para someter al mundo como el miedo.

El miedo es el más poderoso de los instrumentos, es el sistema más preciso y silencioso y, sobre todo, el más eficaz. Pongamos un ejemplo perverso; un médico te da una noticia inesperada e inasumible como una muerte inminente. Te indica que te quedan seis meses de vida encarnada. Te entristeces, lloras, te preguntas por qué si soy tan joven, reniegas de Dios, y das la noticia a tus seres queridos. Cuando, pasados unos meses, te has rendido a ese hecho y ya estás preparado para partir, ese mismo médico te hace una nueva revisión, y sonriente te comunica que es casi seguro que el tratamiento ha funcionado mejor de lo previsto, y que solo te cortarán la pierna izquierda y el brazo derecho.

¿Cuál es tu reacción? No voy a morir, y solo tengo que renunciar a dos miembros de mi cuerpo. Estás contento, muy contento de poder sobrevivir.

¿Que hubiera sucedido si ese mismo médico, meses atrás, no te hubiera comunicado tu inminente muerte, sino que te hubiera dado la noticia de esa amputación que ahora te hace feliz?

Podéis trasladar esta historia a los comunicados del fondo monetario internacional y a todos los que ahora, y en anteriores “crisis”, nos preparaban para el paro, la inflación, la austeridad, y en algunos países a un sometimiento económico brutal.

Cuando nos tengan sometidos con el miedo, entonces aflojaran, y nos conformaremos con las migajas de la supervivencia que nos ofrezcan. Porque claro, es mejor vivir mucho peor y sometidos que no vivir, creemos los mortales.

SIEMPRE LOS DEMÁS

Con un kilo más bajo mis costillas, y solo es un kilo, gracias a un aparato que creí inútil, y que guardé en un armario nada mas comprarlo. Porque realmente no sentía la necesidad de subirme a semejante enjendro hidráulico y mover mis piernas delante de la televisión, para que sudar no fuera algo tan tedioso. Para sudar, caminaba unos cuantos kilómetros, siempre los mismos kilómetros y siempre por el mismo lugar. El resto era trabajar.

Y ahora todo se precipitó. ¿Por qué quedarme en casa solo, conmigo mismo, si puedo huir de mi realidad escuchando las realidades ajenas, consolándome con las miserias y las alegrías fingidas de los demás?. Los demás; amantes ocasionales que parecían para siempre hasta que se iban o me iba, amigos, conocidos, contrincantes y afines, y aquellos seres que iban retrasando quedarme a solas y afrontar mis miedos, mi obscuridad. Aquellos seres a los que podía ofrecer una imagen en la que yo no creía, o por lo menos me costaba creer.

Y, como digo, ahora todo se precipitó, y una situación no esperada paró el mundo, obligándonos a no fingir, obligándonos a enfrentarnos a la luz y a la obscuridad sin remedio, sin distracciones que nos hacían retrasar lo que, tarde o temprano, con el nido vacío o con el final, tendríamos que afrontar.

Y ahora sé con certeza que ya no será lo mismo. Ahora sé que es el presente lo que deberíamos estar viviendo, y solo el presente. Porque el pasado puede suponer tristeza de lo que ya no volverá, y el futuro ansiedad de lo que no sabes, pero temes.

Volveremos a vernos, pero no volveremos a ser los mismos. Y a pesar de que tan grande inversión emocional pueda resultar dura, solo puedo dar gracias por darme cuenta.

SAPIENS

Nos miramos, nos acercamos, retozamos y descansamos como dos animalitos. Después llegó la ilusión, los sueños, las promesas, pero ahí ya no éramos esos animalitos; allí éramos mente.

Y la mente nos llevó hasta el mismo abismo, y lo que empezó como la naturaleza había diseñado para esos animalitos, terminó en la mente, ya sin miradas, sin retozar, sin descansar.

Y así fue siempre, y así seguirá siendo. No sigas buscando, los animalitos no lo hacen.

NEO LIBERALES

Los neo liberales, los malditos capitalistas neo liberales, destruyen países que no quieren estar en la órbita capitalista salvaje, utilizando los medios de comunicación, entre otros medios.

Porque ahora ya no les hace falta inventar para invadir militarmente. Ahora convencen con eufemismos a un pueblo inculto, haciendo creer que el hambre de los que no claudican es provocado por sus propios gobernantes.

La dictadura del siglo XXI es el brutal neo liberalismo capitalista, con personajes siniestros que son capaces de utilizar los medios “legales” más deshonestos para amasar dinero, no importándoles en absoluto que sus hermanos, a los que están maltratando, pasen penurias para vivir.

Bendito el capitalismo que permitió la modernización, la revolución industrial y que los seres humanos dejaran de pasar penurias. Bendito el liberalismo que trajo la cultura y otras muchas cosas a este país.

No os dejéis engañar; los actuales neo liberales no quieren ni lo uno ni lo otro, estos son peores que a los que antaño denostaban, aquellos locos que intentaron el comunismo asesinando a quien no lo aceptaba.

Aquellos y estos son iguales.

EL CIELO Y EL INFIERNO

“El infierno son los demás”, decía Sartre. El infierno no existe, nos confirma el Papa argentino de los católicos. El infierno y el cielo están en la tierra, decía mi querida abuela materna. Me lo decía constantemente. Y me decía también; no descuentes los días para las vacaciones, ni para la paga extra, ni para ver a tu amada, no lo hagas. Solo vive el momento, porque todo llega siempre, y acontece rápido. Y en menos de una exhalación, te respiras toda la vida que has estado esperando. Siempre esperando.

Y si, querido/as amigos, la gran verdad la tenía mi abuela, que murió con medio corazón, y que el día anterior a su partida, me decía adiós con la mano, sabiendo que yo la peinaría y acomodaría en su último lecho en la tierra.

Tú lo sabías querida abuela, tú sabías más que Sartre, más que el Papa. Tú sabías de amor y, aunque algunas veces cruel, con lo/as demás, (los otros de Sartre), dedicaste tu energía a uno que sufría.

Desde este lugar, donde experimentamos el cielo y el infierno, te escribo con parte del amor que me dejaste para administrarlo con sabiduría.

Nos veremos, pero aún no, querida Ama Victoria.

Conclusiones después de conversar con un catequista.

Hoy escribo en primera persona, sin esconderme entre metáforas ni personajes ficticios, y declaro:

La segunda alegría que me dieron mis hijos, porque la primera fue nacer de su madre y dejarme ejercer de padre, fue la decisión, tomada libremente, de alejarse del adoctrinamiento de cualquier institución.

El momento en el que mi hijo mayor me preguntó humildemente, y con los ojos muy abiertos; “aita, ¿esto de la catequesis es obligatorio?”, y yo le contesté que no, supe que se iban a dedicar a pensar y concluir por su cuenta. Que escuchando y leyendo todo lo que encontraran, nunca tendrían certezas de nada, pero sabrían razonar desde la Libertad de pensamiento. Porque siempre les hice pensar y dudar de todo (sobre todo de mí), y buscar por sus propios medios, y equivocarse, y rectificar, y perdonarse y perdonar a los demás, y muchas cosas más.

Y aquí lo dejo por hoy porque, aunque se me ocurren mil argumentos más, creo que esta puede ser una buena síntesis.

MAÑANERA

Leer o dormir. Esta era mi disyuntiva en esta desapacible mañana de sábado. Leer fue la decisión, aunque esa lectura me llevara directamente a un profundo sueño casi con certeza.
Y a punto de cerrar los ojos, escuchando el hermoso espectáculo del viento jugando en todas las direcciones, me despido ante una pequeña y dulce muerte de la que despertaré en breve.

EXTRACTO DE UNA RELACIÓN EPISTOLAR

No recurro a la agenda para recordar lo que llevo en el corazón. Cuando he de apuntarlo en la agenda, comienza a preocuparme, porque ese es el mundo de lo que no amo, de lo que no recuerdo, del miedo al olvido, de lo que he de impostar.
El corazón es un sistema sencillo; bombea la sangre de una forma constante al resto de los órganos que necesitan esa sabia en diferentes dosis, de diferentes formas. Pero el corazón también envía impulsos al alma. Y esos impulsos no has de pensarlos, no has de controlarlos. Solo has de confiar sin calibrar ni pros ni contras, sin miedo, y con la confianza de que, mientras lo sientas, siempre te harán llegar sus señales.
Querida amiga; tú no estás en mi agenda, tú te estás abriendo, poco a poco, un espacio en mi corazón.
Créeme, conozco mi corazón. 
Con cariño desde un tren que me devuelve mucho más cerca. 
José Enrique

UN HASTA SIEMPRE AMIGO/AS

Hoy, después de prácticamente un año de rebajar paulatinamente la práctica del nudismo emocional, he decidido dar el paso definitivo, y vestirme cada día para desnudarme solamente cuando la ocasión lo merezca, incluso literalmente.

Hoy cierro este trabajo que tantas alegrías y tristezas me ha entregado. Este trabajo amado, que fue respetado por la mayoría y denostado por pocos. Hoy me despido de ustedes, mis lectores/as, y de esta práctica que con la edad, se hizo pesada para mí.

Os envío todo mi cariño, y os animo a que, mientras os apasione vuestro trabajo literario, sigáis al frente, caminando esa utopía que es cambiar el mundo con mensajes de amor. Porque lo importante no es llegar, sino el camino desde donde lo veis cada día.

Hasta siempre!

Jose Enrique Lozano

lozanoenrique896@gmail.com